Para qué sirven:
Un vendaje correcto ayuda a prevenir cuatro lesiones.
Protección del nudillo: Los nudillos son la parte de la mano que absorbe el impacto en su totalidad, si el golpe está bien realizado.
Lesiones en la muñeca: El vendaje debe estar tenso, pero sin excederse. Una fuerza excesiva a la hora del vendaje puede entumecer las manos y ser contraproducente. Una presión correcta permite fijar y alinear la muñeca con el resto del brazo. Es decir, impide que se pueda girar con facilidad y así evita malas posiciones a la hora del golpeo.
Protección del pulgar: Uno de los errores más comunes al inicio a la hora de realizar un vendaje es no incluir el pulgar en el proceso. La mano se debe apretar a la hora de golpear, tener el pulgar vendado ayuda a ese movimiento, lo que evita una de las dolencias más comunes. Las dislocaciones o esguinces se minimizan con el vendaje.
Higiene: No es una lesión, pero la utilización de vendas es también por higiene. Durante el entrenamiento se suda y más en esa zona. La venda absorbe el sudor y se puede lavar con facilidad, evitando la proliferación de hongos. La utilización de polvos de talco ayuda a mitigar el mal olor y la aparición de hongos.




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